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PDM: Un futuro incierto entre el avance o el retroceso

El Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) debería ser la herramienta que permita construir una ciudad más ordenada, eficiente y sostenible. Su función es orientar el crecimiento urbano para aprovechar mejor la infraestructura existente, reducir costos, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y contribuir a resolver el déficit habitacional. De acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el déficit habitacional de Arequipa alcanzará las 128,515 viviendas hacia el año 2033 (fuente: Plan Regional de Vivienda y uso de Suelo Arequipa). Atender esta demanda futura es una de las principales responsabilidades del PDM como instrumento de planificación urbana.

 

En ese sentido, el presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADISUR), Luis Delgado, señala que, para lograr dichos objetivos, existe un principio básico de planificación urbana: densificar la ciudad antes que seguir expandiéndola

 

“Cuando más personas pueden vivir en zonas que ya cuentan con agua, desagüe, electricidad, transporte y equipamientos, se optimizan las redes existentes y se evita seguir ocupando nuevos suelos en la periferia”, apuntó. 

 

Asimismo, refiere que lo contrario genera los problemas que Arequipa conoce demasiado bien: expansión desordenada, invasiones, pérdida de campiña, mayores distancias de desplazamiento, más congestión vehicular, mayores costos para llevar servicios básicos a zonas cada vez más alejadas o, como se evidencia en la actualidad, sectores sin servicios básicos.

 

“Por ello, los parámetros urbanísticos y edificatorios definidos por el PDM son determinantes. Son ellos los que establecen si la ciudad puede crecer de manera compacta y eficiente o si será empujada a seguir expandiéndose hacia la periferia”, indicó el presentante de ADISUR. 

 

Sin embargo, el análisis de la propuesta del nuevo PDM revela una contradicción alarmante. Lejos de impulsar la densificación, los parámetros planteados reducen la edificabilidad hasta en 25% respecto al plan vigente, limitando la capacidad de desarrollar vivienda de calidad precisamente en las zonas donde la ciudad debería concentrar su crecimiento.

 

 

“Los números hablan por sí solos. En lugar de promover una ciudad más eficiente y con calidad de vida para los arequipeños, la propuesta restringe el desarrollo urbano y empuja a Arequipa hacia el mismo modelo que durante años ha generado expansión descontrolada, invasiones, presión sobre la campiña y mayores costos para todos los ciudadanos”, advierte el especialista. 

 

Como un vagón sin locomotora, la propuesta del nuevo PDM no impulsa el desarrollo de la ciudad: la deja a la deriva e incluso la hace retroceder. Este resultado plantea serios cuestionamientos sobre la visión urbana que sustenta el documento. Resulta difícil entender cómo un instrumento llamado a planificar el futuro de Arequipa termina estableciendo condiciones menos favorables para el crecimiento sostenible que las que existen actualmente.

 

Finalmente, Luis Delgado, estima que, este no sería el único problema. La propuesta contiene además disposiciones que merecen una revisión técnica rigurosa, incluyendo aspectos que entran en conflicto con normas de mayor jerarquía. El retroceso en edificabilidad es solo una muestra de una propuesta que requiere ser corregida antes de definir el futuro de la ciudad.

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