La inversión minera privada es considerada una de las principales fuentes de ingresos del Estado y un motor clave para el desarrollo económico al generar oportunidades de empleo; sin embargo, su impacto en las localidades depende del cumplimiento de los compromisos asumidos por las empresas, así lo señaló el secretario general de la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), Mariano Nina Ancco.
En ese sentido, el dirigente reconoció que la actividad minera tiene el potencial de dinamizar la economía y reducir los índices de desempleo en la región, pero cuestionó que en muchos casos las promesas de generación de puestos de trabajo no se cumplen, especialmente para la población local.
“Ellos aducen dar empleo cada vez que ingresan a un sector, pero no sucede así. Un claro ejemplo es la segunda etapa de la minera Cerro Verde: se nos ofrecieron miles de empleos, pero no pasa realmente eso como lo indican en un inicio”, sostuvo Nina Ancco.
Asimismo, explicó que, si bien durante la etapa de construcción se genera cierta demanda laboral, esta disminuye considerablemente en las fases posteriores. Además, denunció que las empresas suelen contratar trabajadores de otras zonas, dejando de lado a la población de las áreas de influencia directa.
Pese a ello, reiteró que desde el sector sindical no se oponen a la inversión minera, siempre que esta se desarrolle de manera responsable. “Sí queremos que haya inversión, pero que cumplan con los compromisos sociales y laborales que prometen desde un inicio”, enfatizó.
Finalmente, indicó que una minería bien gestionada podría contribuir significativamente al desarrollo regional, siempre que respete las zonas agrícolas y priorice la contratación local, garantizando así beneficios reales y sostenibles para la población.
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