El mercado laboral peruano atraviesa una contradicción preocupante: mientras muchas empresas aseguran no encontrar trabajadores con las competencias que necesitan, los jóvenes enfrentan un escenario cada vez más precario. Así lo advirtió Paola Del Carpio Ponce, coordinadora de investigación de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes): “mientras un gran porcentaje de empresas reporta dificultades para cubrir sus plazas […], la situación del empleo de los jóvenes solo ha venido empeorando”.
Según explicó, este problema tiene raíces estructurales en el sistema educativo. Las brechas de aprendizaje que se arrastran desde la educación básica —y que se profundizaron durante la pandemia— no han sido corregidas, mientras que la educación superior no siempre garantiza calidad ni responde a las demandas del mercado laboral. El resultado es una mayor exposición a la informalidad, el subempleo y el desempleo. De hecho, los jóvenes son el único grupo etario que no ha mostrado mejoras sostenidas en el empleo tras la crisis sanitaria. Para Del Carpio, la situación resulta especialmente sensible en un contexto preelectoral, ya que millones de jóvenes ejercerán su derecho al voto por primera vez, con expectativas de progreso que chocan con un mercado laboral limitado.
Para la especialista, revertir esta tendencia exige decisiones de fondo. “Salir de este círculo vicioso requiere voluntad política y un compromiso colectivo por una educación de calidad”, sostuvo. En ese sentido, subrayó que una ciudadanía joven informada será clave para exigir políticas que fortalezcan el empleo formal, la productividad y la democracia, pues lo que está en juego es no solo su futuro laboral, sino el desarrollo del país en el largo plazo.
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