Al inicio del año escolar, cerca de 40 mil estudiantes en Ayacucho asisten a colegios con riesgo de colapso, una situación que refleja la persistente brecha en infraestructura educativa. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), “el 54 % de los locales educativos públicos en la región requiere ser sustituido por completo”, un nivel superior al promedio nacional que evidencia el deterioro acumulado del sistema.
La situación se agrava por la exposición a desastres naturales. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), “más de dos mil locales educativos en Ayacucho se encuentran en riesgo alto y muy alto frente a movimientos de masa”, mientras que otros cientos son vulnerables a inundaciones. Estas condiciones no solo comprometen la seguridad de los estudiantes, sino también la continuidad de las clases.
Las deficiencias también se reflejan en las condiciones internas de las escuelas. El IPE advierte que “el 42 % de los locales públicos cuenta con al menos un salón con problemas estructurales”, y que solo una parte cuenta con acceso simultáneo a servicios básicos como agua, desagüe y electricidad. Este escenario limita el entorno de aprendizaje de miles de estudiantes.
A pesar de la magnitud del problema, la respuesta desde la inversión pública sigue siendo insuficiente. En la última década, la ejecución del presupuesto en infraestructura educativa en Ayacucho se ha mantenido por debajo del promedio nacional, lo que retrasa el cierre de brechas.
El desafío, coinciden especialistas, es mejorar la gestión y acelerar proyectos que garanticen condiciones seguras y adecuadas para miles de escolares.
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