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Cambio de constitución podría replicar crisis financiera como la de Venezuela

El secretario general de la Asociación Civil Suntur Legal, Renzo Vásquez Villacorta, manifestó que -en el peor de los casos- un eventual cambio de Constitución, propuesta impulsada por diversos partidos políticos en el Perú, podría desatar una crisis financiera como la que ocurre actualmente en Venezuela.


"Hay muchas probabilidades de que suceda. Cambiar una Constitución lo que genera es incertidumbre e inestabilidad, tanto en lo político como en lo económico. Si yo soy inversor, un empresario, jefe de otro Estado o un organismo internacional -supone- yo no voy a querer invertir o ayudar a un país que de la noche a la mañana va a cambiar toda su normativa", indicó.


El abogado sostuvo que el cambio de la Constitución venezolana en el año 1998, con la llegada de Hugo Chávez al poder, fue el primer gran paso para -a largo plazo- generar una crisis económica con la que hoy convive el país llanero.


"La Constitución venezolana si bien no plasmaba de forma directa un cambio a un modelo netamente socialista y comunista; sí abría las puertas, dado que sus articulados especificaban cierta presencia del Estado mucho más latente y planificada. Es decir, ya no se sujetaba a los términos de oferta y demanda, sino que era el Estado quien, de acuerdo a una evaluación, determinaba cuáles eran los bienes y servicios que se iban a producir a largo plazo. (La Constitución) mencionaba que eso iba ser una planificación de la mano con la empresa privada, pero al final fue el Estado quien fue masificándose y tomando más poder, más posición y ya no siendo un fiscalizador, sino que determinaba dónde apuntaba la economía",explicó.


En ese sentido, el especialista consideró que en la realidad peruana se debe mantener la economía social de mercado, dado que impulsa la libre iniciativa de la inversión privada; sistema donde el Estado es solo un mero fiscalizador y vigilante de las actividades comerciales. En su opinión, aún falta mejorar la distribución de la riqueza, mejorar los servicios públicos y generar mejores oportunidades, pero cambiar la Constitución resultaría un retroceso y un salto al vacío.


"En vez de estar pensando en nuevas constituciones, pensemos en hacer reformas que sean pensadas por especialistas, pero cambiar la Constitución por simples motivos políticos y no decir qué es lo que se quiere cambiar de forma precisa, me parece muy irresponsable", concluyó.