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Riqueza y desigualdad en el Perú: ¿Cuánto ganan realmente las familias más ricas del país? cifras oficiales no muestran la verdadera realidad

El libro Riqueza y Desigualdad en el Perú: Visión Panorámica, aborda el tema de la concentración de la riqueza en el país y la desigualdad entre pobres y ricos, que según el gobierno habrían estado disminuyendo en las últimas décadas, sin embargo, esto no sería tan cierto.


El economista Germán Alarco, ex presidente del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), ex viceministro de Economía y funcionario del Banco Central de Reserva (BCR), en coautoría con Cesar Castillo y Flavio Leiva comenzó a estudiar estas cifras desde el 2016.


Los resultados que obtuvieron, además de alarmantes, serian contraproducentes a las cifras que maneja el Estado peruano. ¿Cómo así?


CIFRAS DEL GOBIERNO

La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), es una investigación que realiza el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) periódicamente, con el objetivo de conocer la evolución de la pobreza en el Perú y el impacto de los programas sociales del Estado, es decir, si contribuyen con la disminución de la desigualdad o no.


Gracias a las cifras obtenidas se puede elaborar el Coeficiente de GINI, que es un estudio para medir específicamente la desigualdad, este indica que 0 (cero) significa una igualdad absoluta y 1 (uno) representa la máxima desigualdad.


En el Perú, el GINI oficial ha tenido una tendencia descendiente o en el peor de los casos se ha mantenido, actualmente oscila entre 0.35 y 0.40.


Según estas cifras oficiales, nos encontramos mejor que Estados Unidos, Republica Checa, Argentina, Chile, Costa rica o Uruguay, cuyos índices GINI superan el 0.41.

Estos resultados son enviados anualmente al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), y muchas otras instituciones nacionales y extranjeras. Por ello es que a nivel internacional se dice que, el Perú está disminuyendo la brecha de pobreza.

Pero esta información no sería tan confiable, según la investigación de Alarco, el GINI de nuestro país sería el doble de las cifras oficiales.


¿POR QUÉ?

Porque si revisamos detalladamente los resultados de la ENAHO, encontramos que en el 2014, el hogar más rico del país se ubicaba en la provincia de Picota, en San Martin, y poseía un ingreso anual de 1.11 millones de soles, pese a que el predio no tenía título de propiedad ni servicio de agua potable.


Un año después (2015), la familia más rica se encontraba en Mollobamba, también San Martin, un hogar que según la encuesta tenia techo de calamina y un ingreso de tan solo 700 mil soles al año.


Ya en el 2016 el hogar más rico según la ENAHO, se ubicó en el distrito de San Isidro en Lima, pero poseía un ingreso de 1.13 millones de soles al año.


Si sacamos una cifra promedio de las 10 familias más adineradas del Perú con los resultados de la ENAHO, sabemos que perciben anualmente un ingreso de 660 mil soles.


Entonces surge la interrogante, ¿Por qué las familias “más ricas” del Perú tienen un ingreso anual tan bajo?, lo cierto es que las cifras de la ENAHO no son falsas, en realidad existen estas familias, pero no son las más ricas de nuestro país.


Según la Consultora Internacional Knight Frank (fundada en 1896 y operando en más de 60 países), en el Perú, existen más de 17 mil millonarios; de ellos, 880 ganan alrededor de 10 millones de dólares al año, otros 300, más de 30 millones de dólares, 27 peruanos, más de 100 millones de dólares, y al menos 5, perciben un ingreso anual, superior a mil millones de dólares.


Esta población que representa aproximadamente el 1% del total de peruanos, no están considerados como las familias más ricas del Perú, porque simplemente no aparecen en la base de datos de la ENAHO.

Y no serían los únicos, según German Alarco:


“La ENAHO no incorpora la información del 10% de la población más rica del país. Eso se debe a que ni las clases altas, ni medias altas contestan la encuesta. Me pregunto cuál será la respuesta de una familia verdaderamente rica cuando el INEI les toca la puerta. Si tienen ganas de apoyar, los atenderá el mayordomo, no el dueño” dijo Alarco.


Entonces, ¿SER RICO ES MALO?


No, Alarco señala en su libro que la riqueza no es mala, lo malo es que está concentrada, en consecuencia, lo que se genera es una brecha entre personas millonarias y personas con bajos sueldos y problemas económicos.

En el 2016, solo 8 familias del Perú tenían concentrado una riqueza de 11 mil 750 millones de dólares; y en el 2017, los ingresos económicos de las seis familias más ricas del país, era igual a la de 8.2 millones de peruanos juntos.

¿Y cuantos somos en el Perú?, según el censo realizado por el INEI en el 2017, somos 31 millones 237 mil 385 personas. Es decir, la riqueza de 6 hogares, es equivalente a la riqueza de aproximadamente 25% de la población.


Estos resultados están avalados, además de las consultoras internacionales, por banqueros privados del mundo y la lista de Forbes, que muestra a los multimillonarios más ricos del mundo entero.


DATO: El sector con mayor ganancia, según el estudio, es el eléctrico, que ha desplazado a la minería desde hace dos años atrás.


Y sabiendo esto, ¿COMO CAMBIA EL GINI DE NUESTRO PAIS?

Se duplica. A través de un proceso de información denominado “micro data”, sustentado por autores como Seminario y Cruz Saco, se puede complementar el GINI con cifras más detalladas para tener un resultado más exacto.


Si se complementa la información de la ENAHO con las cifras del 10% más rico del Perú, inexistente en la base de datos del Estado, se sabe que el GINI, según el libro, oscila entre los 0.60 y 0.70, es decir el doble de la cifra oficial.


Que además muestra un alto índice de desigualdad en nuestro país, que tiene una gran concentración económica en un grupo reducido de peruanos.

Según German Alarco, la desigualdad es un fenómeno multifactorial y multidimensional, es decir, intervienen factores étnicos, económicos, sociales, políticos, internacionales, etc.


¿Y COMO NOS AFECTA?

El estudio revela que, en países con mayor índice de desigualdad, la violencia y criminalidad son más altas, la política es más vacilante y la democracia más débil, generando inestabilidad al momento de gobernar, y mayor posibilidad de control sobre las autoridades por parte de grupos económicos con intereses particulares.

Un círculo vicioso, así califica Alarco la desigualdad en el Perú, en el que la corrupción de funcionarios para redireccionar obras, favorece solo a un grupo reducido, incrementado cada vez más, la brecha de desigualdad en el país.


“Lamentablemente eso es lo que ocurrió y hoy la concentración económica en pocas manos es cada vez mayor. Si vemos al 10% de la población con mayores ingresos, tenemos un país que está a nivel de España; pero si nos enfocamos en el 10% del rango más bajo, estamos como Afganistán, Zimbabue y Mali. Existe una gran disparidad” Dijo German Alarco.


Finalmente ¿QUÉ ALTERNATIVAS TENEMOS PARA COMBATIR ESTE PROBLEMA?

“Si tuviéramos un impuesto a las herencias como tienen los países europeos, tendríamos un registro de la riqueza. Pero en el Perú eso no existe”, dice Alarco, haciendo alusión a una de sus conclusiones que, muestra que los hogares más ricos del Perú, fueron incrementando su ingreso a través de varias generaciones por herencias familiares.

También se menciona la necesidad de una reforma tributaria total desde el Ministerio de Economía, que actualmente se rige a lo impuesto por el FMI, con recaudación de impuestos para el gobierno de forma indirecta.


Este cambio reduciría las exoneraciones fiscales, que no es otra cosa que las renuncias por parte del gobierno a cobrar impuestos sobre determinadas actividades, que se dan por respaldar políticas y acuerdos económicos o sociales.


Lo cierto es, que si el mismo gobierno no puede ver el problema de la desigualdad y percatarse de los vacíos en su base de datos, representa un gran peligro para la sociedad, mostrando cifras que no se ajustan a la realidad y ejecutando programas que finalmente no contribuyen como deberían hacerlo.


La existencia de desigualdad ya es malo de por sí, que las cifras oficiales minimicen el riesgo, es peor.