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Desde prendas hasta juguetes en la cachina de Arequipa

Cada sábado, en Arequipa se organiza una gigantesca caravana comercial, a pesar de la cuarentena, las restricciones del espacio y el público, se acomoda entre espacios pequeños, sobre un suelo no asfaltado. Polvo y tierra levantan los visitantes al andar, esperando realizar una buena adquisición. Y es que uno nunca sabe qué sorpresas pueden traer las famosas “cachinas”.


No hace falta ir muy lejos para encontrártelas, las más conocidas se ubican en los distritos de José Luis Bustamante y Rivero y en Paucarpata. La magia de lo “usado” representa una oportunidad para quienes, con un poco de creatividad, pueden revertir lo gastado y regenerarlo.


En la avenida Vidaurrázaga, a unas cuadras más arriba del Terminal Terrestre, se encuentra la asociación: Feria Mayorista Sur Andino, más conocida como “La cachina de los Incas”. Solo funciona los sábados y domingos, principalmente entre las 10 a.m. hasta las 3 p.m. Caminar por ahí y ver los puestos levantados, entre plásticos y fierros, inevitablemente nos pone a pensar en cómo los peruanos saben sacar provecho de cualquier situación, incluso de las cosas que han sido tiradas a la basura.


Antes a las 6 de la tarde, cuando el crepúsculo llega a la metrópoli, en la prolongación de la Av. Mariscal Castilla, lo que de día funciona como cochera, se convierte en la segunda cachina más conocida de Arequipa. Hoy en plena pandemia inicia a las 2 pm. La tarde permite que los productos más llamativos como carteras Gucci, celulares de última generación, zapatillas Converse, joyas de oro y plata, entre otros, pasen desapercibidos por la autoridad.


¿QUÉ SE ENCUENTRA EN UNA “CACHINA” EN AREQUIPA?

Desde un sol, puedes adquirir ropa, llaveros y juguetes. Las zapatillas, tacones, zapatos y mascarillas cuestan entre 10 a 50 soles, de la marca que desees. Electrodomésticos con pequeñas fallas, se pueden comprar desde 5 soles, ni qué decir de cargadores para celulares o lentes Ray Ban. Están a solo 10 soles.


¿Te falta piezas para tu bicicleta?, también las encuentras. Herramientas para el hogar, hasta instrumentos musicales. No siempre está todo, hay que probar suerte.


En estos lugares las historias que uno encuentra son asombrosas y admirables. En la “cachina” del Altiplano encontramos a una señora viejecita que a pesar de ser población vulnerable sale a probar suerte si llega a vender algo; sus pronunciadas arrugas lo confirman, cuando dice que tiene 50 años vendiendo en mercadillos así.

La señora Esperanza, como la llamaremos, solo ha cursado la primaria, pero ello no le impidió sacar adelante a sus 3 hijos, de quienes no sabe nada hace 20 años: “Vender en las “cachinas” me alegra, conozco gente nueva y puedo vender todito; luego me voy para mi casa y tranquila me como cositas ricas”-dice mientras ofrece ropa de bebé a tan solo 50 céntimos. A pesar de tener reumatismo e inicios de Parkinson, Esperanza dice que seguirá vendiendo en estos lugares hasta que su cuerpo no dé más.


“A mis hijos les da vergüenza que venda aquí, pero en estos tiempos ¿qué no les da vergüenza a los jóvenes?”– dice Raúl, un señor que ofrece camisas, gorros y casacas de todos los precios. Perdió su trabajo en el gobierno de Fujimori, luego supo cómo “recursearse”, en un momento en el que su ciudad natal, Lima, se convertía en un núcleo comercial migratorio.

“Cuando perdí mi trabajo en Lima, habían como 10 personas para el mismo puesto, yo tenía mucho rencor con los provincianos, imagínese, en menos de 3 años había el doble de habitantes en Lima y una cuarta parte eran de provincia; pero ellos mismos me ayudaron a entender el negocio. Y aquí tengo a mi familia, puedo decir que soy un provinciano más”

No todo es reciclado


Las “cachinas” de Arequipa, si bien otorgan al comerciante informal la posibilidad de llevar dinero al hogar, también abre las puertas al contrabando y a la venta de cosas robadas.


La Municipalidad Provincial de Arequipa aún no da indicios de un reordenamiento de estas zonas, puesto que el nuevo subgerente de Desarrollo Económico Local, Elvis Arias, fue nombrado luego de haber tomado el mando Omar Candia. Aún se encuentra realizando un estudio de estas zonas comerciales que, se sabe, no todos los objetos que se ofrecen son reciclados, sino de dudosa procedencia.


“No tenemos de otra pues señorita”. Comenta de manera tajante una señora que vende cositas curiosas: muñecas antiguas, por ejemplo, con los ojos rotos y desnudos. “El municipio varias veces nos ha querido sacar, pero si tampoco nos dan solución, qué podemos hacer”


Sin duda, el reordenamiento comercial en Arequipa viene siendo una prioridad de los municipios que poco o nada han hecho para formalizar y facilitar espacios donde las cosas recicladas o “de segunda” como lo llaman, puedan seguir generando un ingreso a los hogares de estas familias arequipeñas que no logran encontrar un empleo estable.